El mes de septiembre es el del regreso a la rutina para adultos y pequeños. Tanto unos como otros ‘sufren’ el fin de las vacaciones. Una de las mayores preocupaciones de los padres es cuando, llegado ese momento, la adaptación de los niños no se logra fácilmente.

¿Por qué muchos niños lloran al dejarlos en la clase?
Manuel Antonio Fernández, más conocido como El Neuropediatra, lo explica: “Cada vez que oigo a una madre decir que su hijo no quiere ir al colegio me viene a la cabeza un razonamiento muy sencillo: Si nos ponemos por un momento en la piel de nuestro hijo cuando entra en clase por primera vez, sobre todo en la escuela infantil, pero también en el primer curso de primaria o de secundaria, entenderemos que es algo completamente nuevo para ellos”.

“Empezar un trabajo nuevo, del que no se sabe nada y donde no se conoce a nadie, supondría para un adulto una sensación muy parecida” explica el experto. “Al fin y al cabo, el ser humano es amigo de las rutinas y enemigo de los imprevistos impuestos. De hecho – agrega – el rechazo a ir al colegio es normal, en términos generales. Pese a ello, la situación es diferente según la edad. Hay casos en los que debemos estar alerta”.

Periodos de adaptación. Ventajas e inconvenientes
“Para empezar – sostiene El Neuropediatra – el proceso de adaptación a la guardería de un niño de 6 meses no tiene nada que ver con el de uno de 2 años. Además – continúa – no suele haber indicaciones claras a los padres sobre cómo actuar en estos casos ni sobre procesos de adaptación realmente eficaces, más allá de empezar por poco tiempo e ir ampliando”. A continuación, el experto facilita algunas claves interesantes al respecto:

Ventajas
Facilita los cambios de rutina tanto a la familia como al niño y los cuidadores aprenden progresivamente los gustos, las necesidades y las peculiaridades de cada uno.

Inconvenientes
La duración de los primeros días puede ser demasiado corta para adaptarse a los cambios de hábitos y rutinas.

¿A qué edad es bueno empezar la escuela infantil?
No existe una edad ideal para comenzar ni tendría ningún sentido que la hubiera, ya que este es un proceso en el que intervienen muchos factores, y no todos dependen del niño.

Es fundamental analizar la situación concreta de cada familia y, para ello, hay una serie de factores a tener en cuenta:

Criterios relacionados con la situación de los padres: tipo de unidad familiar, número de hermanos, situación laboral de los padres, red de apoyo social de la familia, etc.

Aspectos asociados al propio niño: fecha de nacimiento, estado de salud, nivel de autonomía, carácter, desarrollo madurativo etc.

Factores dependientes del sistema: accesibilidad de la escolarización, coste de la misma, existencia y duración de permiso laboral de los padres tras el nacimiento etc.

¿Por qué lloran algunos niños?
“Todo se debe al miedo a lo desconocido” explica Fernández. “A salir de una situación de seguridad en la que todo es predecible”.

¿Por qué se les pasa enseguida?
“Al pasar los primeros momentos de incertidumbre y conocer lo que ocurre en realidad, el niño se tranquiliza porque todo vuelve a ser predecible para ellos. Así son la mayoría de ellos, aunque no todos” explica el especialista. “Una vez superada la primera sensación de peligro ante lo desconocido, empieza a sentirse seguro y tranquilo”.

Actitud que deben tomar los padres
Confiar en el colegio y hablar con el niño para tranquilizarle y familiarizarle con lo desconocido.

En resumen

  1. El niño vive el primer día de clase como un adulto vive su primera jornada laboral.
  2. Los periodos de adaptación escolar no siempre son buenos.
  3. No hay una edad perfecta para empezar la escuela infantil.
  4. Que el hijo llore es algo bastante habitual. No estresarse y tranquilizarlo es fundamental.
  5. Recordar que tiene miedo a lo conocido en un lugar donde no va a encontrar su figura de apego principal.
  6. Muy importante no mentir. Va a pasarlo bien jugando y aprendiendo con otros niños y, al final, volverá a casa con sus padres.