“Sufrió un infarto y murió esta tarde en un hospital de El Cairo”, dijo Kenis, según consignó la agencia de noticias española EFE sobre la muerte del ganador del Globo de Oro (1965) por su papel en “Doctor Zhivago” y “Lawrence de Arabia”.

Por su parte, el arqueólogo egipcio y exministro de Antigüedades Zahi Hawas indicó que el actor estaba internado desde hacía un mes en un hospital del barrio Heluán. Además, recientemente se había confirmado que el legendario actor sufría Alzheimer.

Sharif era ya un galán del cine egipcio cuando en 1962 y, tras una veintena de largometrajes en el cine local, David Lean lo fichó para “Lawrence de Arabia”, pelí­cula que marcó su salto a la fama internacional y le valió una nominación al Oscar como mejor actor de reparto.

Otras de sus actuaciones más notables fueron en obras como “La caída del Imperio Romano” (1964), de Anthony Mann, “La noche de los generales” (1967), de Anatole Litvak; “La espada y la rosa” (1970), de James Clavell; y “La leyenda del Tamarindo” (1974).

Uno de sus últimos trabajos internacionales de renombre fue el film “El señor Ibrahim y las flores del Corán”, papel por el que logró el premio Cesar al Mejor Actor de la academia francesa. “Siempre vivo en hoteles y como en los restaurantes. Cuando eres un viejo solo como yo, da miedo vivir en una casa vací­a. Al menos en los hoteles hay un bar y puedes charlar con alguien”, dijo el extinto actor en una entrevista con Efe.

Sharif, con fama de mujeriego y amante de los caballos, no sólo vivió en Egipto, su tierra natal, sino que también vivió en Francia, Italia y Estados Unidos.

Su carrera comenzó de la mano del también fallecido y destacado director egipcio Yusef Chahine, al que conoció cuando estudiaba interpretación en Londres en la Royal Academy of Dramatic Art.

Chahine le dio un papel protagonista en “Sera fil Wadi” (1954), pelí­cula con la que debutó en el Festival de Cannes de 1955 y en la que conoció a Faten Hamama, con la que tuvo a su único hijo, Tarek.

El actor Antonio Banderas, a través de su cuenta de Twitter, dijo estar muy sentido por el deceso de Sharif, a quien consideró como un “gran amigo y compañero”.

“Magnífico contador de historias, un amigo fiel, y un alma sabia. Rodar con él fue increí­ble”, afirmó el español.

Otro de los que quiso expresarse con un tuit fue el realizador Roland Emmerich, que dirigió al actor egipcio en “10.000 B.C.” (2008).

“Muy triste por el fallecimiento de Omar Sharif. Bendecido por haber podido trabajar con una leyenda como él”, afirmó Emmerich.
Shareif nació en Alejandrí­a como Michel Shalhoub y adoptó el nombre por el que es conocido al convertirse al islam para casarse Hamama en 1955.

Pasó su infancia en El Cairo, donde se graduó en Matemáticas y Física en la Universidad de esa ciudad, para luego trabajar en un negocio familiar, aunque lo abandonó para dedicarse al cine.

Tras una veintena de películas durante dos décadas, en 1994 fue internado luego de sufrir un paro cadíaco en la costa azul francesa.

Entre sus últimos trabajos destacan: “Océano de Fuego” (2004), junto a Viggo Mortensen, y a partir de 2005 “One Night With the King”, “Gilgamesh”, “Return of the Thief of Bagdad” y “Cyber Meltdown”.

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