La merma de operarios es una constante desde que empezó con los recortes en 2013, a excepción de los tres que dan servicio al Centro y su entorno (Tejón y Rodríguez, Hilera y Malagueta).

Según denuncian desde el comité de empresa, las brigadas en los barrios suelen funcionar al 50% desde la reorganización de los descansos y las vacaciones que se aplicó para reducir al mínimo posible la contratación de eventuales.

Al margen de la limpieza viaria, la peor parte de se la están llevando los servicios considerados no esenciales como la retirada de muebles y restos de podas, el lavado de contenedores y la recogida selectiva, cuya frecuencia en los barrios se ha visto deteriorada precisamente cuando los ciudadanos están más concienciados que nunca con el reciclaje, como lo demuestran las estadísticas que maneja la propia Limasa.

Según los cuadrantes, la retirada de cartones y envases se realiza cada dos o tres días porque así están asignadas las rutas (a cada camión le corresponden dos sectores), aunque la realidad, reconocida por los propios trabajadores, constata que una cosa es hacer toda la ronda y otra bien distinta que los aproximadametne 1.500 contenedores azules (papel y cartón) y los más de 1.300 amarillos (plásticos) -del vidrio se encarga Ecovidrio desde febrero- se vacíen en días alternos en zonas donde antes se hacía a diario. «En el mejor de los casos, se recogen dos veces por semana pese que hay puntos que deberían ser diarios», afirma un empleado, quien lamenta la falta de recursos humanos y materiales para estas tareas. De hecho, por las mañanas no hay recogida selectiva, aunque por las tardes suelen estar operativos cuatro camiones para envases y otros tantos para el papel. Por las noches, su presencia se reduce a la mitad.

A este déficit se añaden otros dos lastres. El primero, que el servicio apenas se presta los fines de semana, a pesar de que es cuando las familias suelen depositar más envases y papeles. Así, los sábados solo sale algún camión si hay conductores disponibles, mientras no se recoge ni domingos ni festivos, de ahí que los lunes y martes sea más habitual la estampa de contenedores desbordados hasta que los trabajadores se ponen al día. El segundo, que cada vez que se avería un camión de basura orgánica o por algún motivo falla un conductor se suple con los equipos de selectiva para no dejar desabastecido el único servicio que en Limasa es esencial.

Si la acumulación de bolsas junto a contenedores repletos es frecuente, también lo es la presencia durante días de restos de poda o de muebles que algunos dejan en la vía pública sin previo aviso pese a que hay un teléfono gratuito (900 900 000) para que los ciudadanos puedan requerir un equipo. Al margen de los hábitos de los malagueños, la realidad es que en los últimos años también ha menguado la flota de 15 vehículos (conductor y operario) destinados a esta tarea hasta dejarlos en los ocho actuales que operan de lunes a viernes. Respecto a las talas, hay siete equipos.

Moción de Málaga para la Gente

Precisamente ayer, Málaga para la Gente-IU se hacía eco de «la preocupación de muchos vecinos y comerciantes por la basura que se acumula en los contenedores de reciclaje» y anunciaba una moción para el pleno de mañana pidiendo más contenedores de reciclaje y más vehículos y personal para mejorar la frecuencia. «La falta de medios deja en evidencia que no se está apostando por el reciclaje, por ello, abogamos por potenciar la recogida selectiva dotándola de más recursos, puesto que hemos constatado un retroceso en la calidad del servicio que se presta», afirmó su portavoz, Eduardo Zorrilla. En este sentido, cabe reseñar que en los últimos meses se han instalado 50 contenedores amarillos y están pendientes otro centenar, en virtud de un convenio con Ecoembes. En cuanto al vidrio, la entidad que asumió la gestión ha implantado unos 200 iglús más.

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