Hace 40 años que Eleuterio Sánchez, el Lute, acabó en Mangas Verdes en una de sus incontables huidas de la Guardia Civil. Desde esa época no volvía y aún así consiguió recordar la casa que le cobijó en aquel momento.

Antonio Martos, presidente de la AAVV de Mangas Verdes lo recibió y junto a muchos vecinos recorrió el barrio, firmó libros en la sede de la Asociación de vecinos, visitó la placa de azulejos que lo recuerda, merendó y por la tarde ofreció una mesa redonda donde habló de “Resiliencia y reinsercion social”. También estuvieron presentes  D. Francisco de la Torre (Alcalde de la ciudad), D. Jose Antonio Naveros (de la Asociación Arrabal), Pedro Miguel Martinez (CIS) y Jesús Juárez (de Cáritas), además de otras personalidades y numerosos vecinos.

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Eleuterio Sánchez Rodríguez, nacido en Salamanca en 1942, ingresó por primera vez en prisión por el robo de varias gallinas, aunque la mayor condena le llegó en 1965 tras relacionársele con el atraco a una joyería madrileña, en la que murió un guardia de seguridad. Durante su estancia en la cárcel aprendió a leer y a escribir y llegó a estudiar Derecho, pero su gran objetivo fue siempre fugarse. Lo hizo hasta en dos ocasiones y de ahí le llegaría su fama mediática y los libros autobiográficos que posteriormente escribiría, como el conocido por todos como El Lute: camina o revienta, que en los años 80 fue llevada al cine y que tuvo su secuela, El Lute II: mañana seré libre.

El Lute ha visitado hoy el barrio y ha explicado que, tras fugarse de la prisión en la que se encontraba en San Fernando, se refugió en Málaga.

Primero estuvo en  la zona de Camino de Antequera, donde pasó la mayor parte del tiempo. “A Mangas Verdes llegué después de que me pegaran dos tiros”, indicó.

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El Lute ha contado que fue a cambiar divisa a la Estación de Cártama, “porque era un pueblo pequeño y pensé que allí pasaría inadvertido”. Pero el trabajador del banco lo reconoció y mandó a un niño a avisar a la Guardia Civil: “Cuando me di cuenta, tenía dos pistolas encañonándome”. Al final le dispararon y malherido, acabó en Mangas Verdes, en la casa en la que vivía su hermana.

Allí paso una temporada, entre vecinos que sabían perfectamente quien era, pero nadie lo decía. “Yo me diafrazaba para pasar inadvertido”, ha indicado el Lute.

Escuchando esto los vecinos del barrio se reían , ya que todos sabían quien era.

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Finalmente la Guardia Civil acabó capturándolo y para ello organizaron un gran dispositivo, del cual los más mayores del barrio aún recuerdan. Aún así, el Lute, consiguió escapar de los agentes, una vez más.

Señaló “Me fui de allí saltando por los tejados. Yo y mis hermanos nos ocultamos en el monte y, aunque era de noche, vi perfectamente como sacaban de la casa a mis hijos y a mi mujer apuntándoles con una metralleta”.

Era el verano de 1972. Y tras ocultarse un breve periodo de tiempo en la Colonia de Santa Inés, el Lute se marchó a Sevilla, donde finalmente fue detenido.

Hoy ha recordado de nuevo toda esta historia, arropado por los vecinos que se hicieron cómplices de “un buen hombre”. Así es como lo definen algunos de los que le conocieron en la temporada en la que se ocultó en Mangas Verdes.

Un reencuentro después de 40 años en el que el cariño y la emoción han arropado el paseo de el Lute por el barrio. Esta vez, sin temor a ser capturado por la Guardia Civil.

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