People waiting for job interview

Por fin suena el teléfono. Te han llamado para acudir a esa entrevista de trabajo que estabas esperando. Una oportunidad para lograr un empleo. La ilusión brota en tu mente. Pero también el miedo, las dudas… “¿Qué me pongo?”. “¿Me muestro enérgico u obediente?”. “¿Y si me notan nervioso?”.

Un buen currículum siempre ayuda, pero no es lo único que cuenta a la hora de que una empresa elija a una u otra persona. Las entrevistas de trabajo con los aspirantes a un puesto son determinantes en numerosos casos. ¿Cómo actuar en ellas? ¿Qué pasos es conveniente dar y qué otros son absolutamente desaconsejables?

Aquí dejamos algunos consejos a tener en cuenta:

Antes de la entrevista

La preparación del encuentro puede ser decisiva: preparar el posible cuestionario de antemano ayudará a dar con las respuestas adecuadas más tarde y, consecuentemente, a acudir a la cita más relajado. Esta ronda de calentamiento se centra en tres puntos:

Conocerse a uno mismo. “Lo más importante y difícil”. “La empresas se fijan cada vez menos en la cualificación y más en la persona: que consiga resultados, que tenga capacidad de respuesta, que sea polivalente… Debemos saber cuáles son nuestras virtudes para poder exponerlas y, sobre todo, ver en qué destacamos que nos diferencia del resto de candidatos”. En esta fase la sinceridad lo es todo. Primero con uno mismo, pues no sirve de nada engañarse y acabar afrontando un puesto de trabajo que se escapa a las habilidades del candidato; más tarde, con el entrevistador: “Es muy fácil descubrir si alguien está mintiendo, y si te pillan no tendrás ninguna oportunidad”.

También es importante recordar el currículum al detalle -las empresas que realizaron los contratos previos, las fechas…- y tener clara la disponibilidad horaria y para viajar.

Conocer la empresa. Este aspecto es vital si se pretende causar buena impresión. “Les gusta que sepamos quiénes son, lo que también nos dará una pista sobre si de verdad nos interesa o no trabajar ahí”. Si surge una duda en el momento de la entrevista, tampoco se debe tener miedo a preguntar: “Está bien que mostremos interés sobre el futuro de la compañía, sobre las tareas que se van a realizar…”.

Conocer el puesto de trabajo. El tercer y último paso preparatorio consistirá en saber algo más sobre el puesto al que se opta: si se requiere experiencia previa, qué conocimientos… Ser conscientes de estos puntos servirá de guía a la hora de exponer unas u otras virtudes. “Por ejemplo, para un puesto de comercial se buscará alguien con un gran nivel comunicativo, capacidad de negociación potente, experiencia de atención al cliente…”

Primera toma de contacto

Diversos estudios psicológicos demuestran que basta menos de un segundo para que el cerebro genere la primera impresión de un desconocido. Más importante aún si de esa imagen depende un puesto de trabajo.

Por ello, es importante ser puntuales a la cita, “con llegar cinco minutos antes es suficiente”. A la hora de saludar al entrevistador, lo ideal es tratar de no perder el contacto visual “sin escrutar ni mirar fijamente”, sonreír de manera natural y estrechar la mano “afablemente”. “Lo mejor es que después nos dejemos guiar por la persona que nos va a entrevistar”.

Lenguaje no verbal

Lo que no se dice acaba siendo tan importante como lo que sí. Los gestos, la expresión facial o la postura denotarán si el candidato está nervioso o todo lo contrario.

La postura. En el asiento conviene mantener una postura erguida. “No hay que estar tiesos, pero tampoco demasiado naturales”.

Gesticular. Si acostumbras a gesticular con las manos, hazlo como de costumbre. Y si no lo eres, no lo fuerces. Muchas veces, es la tensión la que provoca exagerados aspavientos. “No hay ningún problema en decir que estamos nerviosos o incluso reírnos de ello; bastará con pedir disculpas y tratar de relajarse. Lo importante es ser naturales”.

Vestimenta. El ‘outfit’ ideal para una entrevista de trabajo dependerá en gran medida del puesto al que se esté optando. Un empleo de atención al cliente requerirá un conjunto más formal, uno de comercial puede pedir un traje y para uno de soldador bastará unos vaqueros y una camisa o camiseta buena. También dependerá de la zona geográfica: “En las ciudades se suele requerir un aspecto más formal que en los pueblos”. En cualquier caso, la ropa nunca debe estar arrugada o sucia y se debe acudir aseado y con aspecto cuidado.

Lo que no se debe hacer

Al tiempo que se recomiendan ciertas actitudes, también se destacan otras que no harán más que restar puntos a la candidatura:

Evitar los monosílabos. A ser posible, hay que evitar responder solo ‘sí’ o un ‘no’: “Lo mejor es razonar cada una de nuestras respuestas, pero sin caer en la divagación. Debemos ser claros y concisos. A veces, con los nervios, algunos candidatos hablan durante minutos y al final ni siquiera han contestado a la pregunta que se les ha hecho”.

Menospreciar a otras empresas. No se deben lanzar comentarios despectivos hacia empresas anteriores, por muy mala que haya sido la experiencia. “Si ven que insultamos a las compañías donde hemos trabajado anteriormente, pensarán que haremos lo mismo con ellos en un futuro”.

Discutir sobre el salario. Aunque es correcto preguntar durante una entrevista de trabajo por la cantidad a recibir de nómina, no es el momento idóneo para la negociación. “Como mucho podemos mencionar la banda salarial por la que estamos dispuestos a trabajar”.

No tratar de llevar el control. Lo ideal es dejarse llevar por el entrevistador: sentarse dónde y cuándo él lo indique, mostrarle el currículum cuando lo pida y contestar a las preguntas que formule -recuerda, con argumentos-. Tú eres el entrevistado y no al revés. Tratar de llevar la iniciativa puede resultar agresivo.

Sin experiencia laboral

En numerosas ocasiones la empresa exigirá del candidato cierta experiencia laboral previa. En la mayoría, al menos, contará como punto a favor. Para aquellos que no cuenten con esta ventaja, lo mejor es centrarse en la formación: conocimientos adquiridos, las prácticas realizadas, destacar las funciones que se llevaron a cabo… En resumen, “trasladar todo nuestro expediente y hacerlo visible. Unirlo a lo que te piden y destacar nuestra capacidad de aprendizaje. Si tenemos ejemplos de nuestra vida diaria en la que apliquemos las aptitudes de las que presumimos, mucho mejor.

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