Pese a que lí­deres europeos reconocieron que la presentación griega fue un paso adelante, el Banco Central Europeo (BCE) rechazó hoy aumentar los préstamos de emergencia para garantizar la liquidez de los bancos griegos.

Fuentes del BCE explicaron a la agencia de noticias EFE que esperarán hasta que se conozcan los detalles del pedido griego y la reacción de las instituciones y los paí­ses de la Unión Europea (UE) antes de volver a analizar el reclamo por más ayuda financiera de Atenas.

Tras este anuncio, el gobierno griego decretó extender nuevamente el corralito, impuesto hace diez dí­as, hasta el próximo domingo, la fecha última que impuso ayer la cúpula de la UE para que sus instituciones acreedoras y Atenas lleguen a un acuerdo de largo plazo, informó la televisión pública helena.

El objetivo es que el sábado el Eurogrupo pueda dar una respuesta al pedido griego y consensuar una recomendación para la cumbre de la UE del dí­a siguiente

Al inicio de la jornada de hoy, el primer ministro griego, el izquierdista Alexis Tsipras, habló ante el Parlamento Europeo y recibió tanto ovaciones como abucheos al mostrarse confiado de que su paí­s cumplirá con el ultimátum de los lí­deres de la eurozona de alcanzar el esperado acuerdo para el domingo próximo.

En su discurso, Tsipras anunció que su paí­s habí­a solicitado el que serí­a su tercer “rescate” financiero desde 2010, pero esta vez al Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE), un fondo especial para asistir financieramente a paí­ses de la eurozona.

El pedido de rescate al MEDE era el primer paso que exigieron a Grecia los lí­deres de la eurozona en una cumbre de emergencia celebrada ayer, que marcó la reanudación de las negociaciones con Atenas tras el rotundo triunfo del “no” en el referéndum anti ajuste convocado por Tsipras y celebrado el domingo pasado.

Para obtener la ayuda financiera, Atenas debe presentar ahora una propuesta detallada de reformas económicas antes de una cumbre de los 28 lí­deres de la UE el domingo próximo, el “plazo final” según los acreedores para que Atenas evite un default y una posible salida del euro.

“Confí­o en que en los próximos dos o tres dí­as seremos capaces de cumplir las obligaciones en el mejor interés de Grecia y de la eurozona”, dijo Tsipras ante los eurodiputados reunidos en Estrasburgo, Francia.

Mientras la mayorí­a de los lí­deres europeos no emitieron declaraciones o reaccionaron con cautela al anuncio griego, el primer ministro francés, Manuel Valls, se mostró optimista.

“Este pedido es balanceado, positivo. Demuestra la voluntad real de avanzar y reformar”, opinó el premier en una comparecencia frente a la Asamblea General francesa, en la que también calificó al plan griego de “un importante paso que permitirá negociar”.

Poco después de que Tsipras hiciera su anuncio, el presidente del Consejo de Gobernadores del MEDE y ministro de Finanzas holandés, Jeroen Dijsselbloem, envió una carta a la Comisión Europea (CE) y al BCE -los dos grandes acreedores de Atenas, además del FMI- y les pidió que comiencen a analizar la situación económica de Grecia y el pedido de un nuevo programa de ayuda financiera.

El objetivo es que el sábado el Eurogrupo pueda dar una respuesta al pedido griego y consensuar una recomendación para la cumbre de la UE del dí­a siguiente.

En el pedido oficial, el ministro de Finanzas griego, Euclides Tsakalotos, pidió un programa de ayuda financiera de tres años y prometió “implementar inmediatamente”, desde el lunes próximo, reformas económicas relativas a la fiscalidad y las jubilaciones.

Sin dar más detalles sobre las medidas, agregó que serán implementadas en las áreas de “sostenibilidad fiscal, estabilidad financiera y crecimiento económico a largo plazo”.

En la Eurocámara, Tsipras también insistió en la necesidad de reestructurar la deuda externa de 320.000 millones de euros o del 180% del PBI nacional, algo a lo que muchos de los acreedores del paí­s, sobre todo Alemania, se oponen rotundamente, según informó la agencia de noticias DPA.

Horas después el premier griego fue secundado en este pedido por el FMI, la institución acreedora que quedó fuera del debate desde la semana pasada cuando Atenas no pagó un vencimiento de deuda y entró en mora.

“Siempre aconsejamos que un programa (de ayuda a Grecia) necesita dos patas: reformas y una reestructuración de la deuda. Esta postura no ha cambiado”, sentenció la directora gerente del FMI, Christine Lagarde, citada por ese mismo organismo de crédito en su cuenta de Twitter.

Cuando Tsipras pidió en el Europarlamento “una quita de la deuda para poder” devolver el dinero a los acreedores y sostuvo que la ayuda a Grecia debe ir a parar a los griegos, y no a los bancos, los aplausos resonaron desde las bancas ocupadas por los partidos de izquierda europeos.

Desde la bancada de los partidos conservadores, por el contrario, arreciaron las crí­ticas a Tsipras luego de que defendiera la convocatoria del referéndum y criticara los ajustes exigidos a Atenas desde 2010, acusando a los acreedores de haber sometido a su paí­s a un “experimento de austeridad” que, dijo, fracasó.

El jefe del bloque conservador en la Eurocámara, el belga Guy Verhofstadt, dijo que estaba “furioso” con Tsipras por no haber detallado las reformas económicas que aplicará Grecia.

En Grecia misma, la nueva extensión del corralito hasta el próximo domingo no causó demasiado revuelo. Sin embargo, la postura intransigente y el ultimátum lanzado ayer por los líderes de las instituciones acreedoras europeas, debilitó parte del capital polí­tico que habí­a ganado Tsipras dentro del paí­s después de la rotunda victoria en el referéndum del domingo pasado.

Por un lado, y pese a que Tsipras ha reiterado que no quiere salir de la zona euro, los lí­deres de la oposición dejaron en claro que si esa posibilidad se materializara, la considerarían “una traición” y agregaron que él será el culpable y no las instituciones acreedoras de la UE.

Por otro lado, los presidentes de cinco organizaciones patronales de Grecia, representantes de la industria, el turismo, el comercio y las pymes, advirtieron que sólo el euro puede impedir una posible “explosión del desempleo”, un mal que ya afecta a más del 26% de la población helena.

En un comunicado, las patronales argumentan que si Grecia abandona la unión monetaria, “los sacrificios del pueblo heleno en los últimos seis años serán en vano”.

En los últimos cinco años, Grecia ya recibió dos rescates por 240.000 millones de euros de los otros paí­ses de la eurozona y del FMI. Los ajustes aplicados por los anteriores gobiernos griegos a cambio de los préstamos sumieron al paí­s en la recesión, recortaron una cuarta parte de su PBI y dispararon la pobreza y el desempleo.

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